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sábado, 18 de septiembre de 2010

miércoles, 13 de enero de 2010

Solución a la 20ª adivinanza

Enhorabuena a Carmen Pascual y a Marina, que acertaron la adivinanza. Y muchas gracias a todos los que habéis participado. Sé que esta vez el pintor quizás no os resultaba tan conocido como otros que he incluido en las adivinanzas, pero también ha sido una manera de presentároslo y despertar vuestro interés.


París (probablemente 1958), de Ramón Gaya

Recomiendo visitar la página del Museo Ramón Gaya de Murcia, el blog Ramón Gaya, la página de epdlp y el sitio oficial. Ver una de las entradas que le dediqué a este pintor aquí.

jueves, 28 de mayo de 2009

Rocío Márquez por mineras

En el blog de Ramón Gaya descubrí hace tiempo esta maravilla que reproduzco ahora:

Rocío Márquez en el Museo Ramón Gaya de Murcia, el día 10 de octubre de 2008, con motivo del aniversario del Museo.

lunes, 6 de octubre de 2008

Luis Marsans, música y pintura

Piano IIII

Sobre el piano

Stradivarius 1985

Luis Marsans Julià es un pintor catalán nacido en Barcelona el 31 de Diciembre de 1930. Durante los años de la guerra civil española vivió en París con su familia y en 1940 volvió a su ciudad natal. En 1947 viaja a Estados Unidos donde conoce a Dalí y descubre el arte contemporáneo. Al año siguiente decide dedicarse a la pintura e inicia su formación con Ramón Rogent. Su trabajo más conocido es la serie À la recherche du temps perdu, dibujos en tinta china que ilustran los siete volúmenes de la obra de Proust. Posteriormente su obra estará influida por la pintura de su amigo y maestro Ramón Gaya.

Los tres cuadros aquí reproducidos (con el permiso de su autor) aúnan la afición a la música con la pintura. Me parecen de una belleza, simplicidad y elegancia admirables.

Todo lo que ha hecho Luis Marsans es de un gusto exquisito. Desde unas figuras de circo -con su elefante incluido- hechas en fieltro, hasta los últimos cuadros de su obra más madura. Al buscar información sobre él en internet me ha sorprendido ver qué poco se ha escrito sobre su trabajo. Sin duda, la gran calidad de su pintura merece mayor estudio y difusión.

"Para mí que Luis Marsans es uno de los más grandes pintores figurativos de nuestro tiempo." (Juan Pedro Quiñonero)

Más información en la Galería Leandro Navarro y aquí.

domingo, 5 de octubre de 2008

Venecia

Joseph Mallord William Turner (1775-1851)
Palazzo Ducale, óleo sobre lienzo
Victoria and Albert Museum, Londres

Joseph Mallord William Turner (1775-1851)
S. Giorgio Maggiore, Acuarela
Tate Gallery, Londres

Ramón Gaya (1910-2005)
La Piazzeta, Acuarela 1953

Luis Marsans (Barcelona 1930-)
La Salute (1990), Galería Leandro Navarro


Luis Marsans (Barcelona 1930-)
La Sombra de la Salute, Galería Leandro Navarro

sábado, 4 de octubre de 2008

Rafael Santos Torroella, amigo

Rafael Santos Torroella y Ramón Gaya (1973)
Fotografía: José Antonio Coderch

Rafael Santos Torroella (derecha) y J.A. Coderch (1970)

Además de buen poeta, Rafael Santos Torroella era crítico de arte (el mejor experto en Dalí), profesor de Historia del Arte, dibujante y pintor. Tenía un gran entusiasmo, vitalidad y capacidad de hacer mil cosas.

Era amigo de muchísimos escritores y artistas. Un día me regaló un libro de poemas de Neruda (Estravagario) dedicado por su autor: "Para Elvira con una flor, Pablo Neruda, 1971", y una flor dibujada con rotulador verde.

En la primera foto le vemos con el pintor Ramón Gaya, y en la segunda con mi padre. Como dice su mujer, Maite Bermejo, "Rafael y José Antonio eran como hermanos". Es cierto, yo no he visto amigos que se quisieran tanto como ellos... Disfrutaban igual charlando o compartiendo silencios: unas veces Rafael pintaba y mi padre leía o hacía solitarios; otras veces era Rafael quien leía y mi padre escuchaba música. Me gusta recordarlo, es como si los tuviera más cerca. Por suerte, sigo teniendo a Maite, que lo recuerda todo, todo, todo. ¡Ojalá llegue a sus años con la cabeza tan clara como ella! Algunas personas pierden la memoria pero no el cariño, otros al cumplir años se vuelven egoístas, pero Maite no: sigue siendo tan inteligente y buena amiga como siempre.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Ramón Gaya: pintura

Ramón Gaya, Acuarela (1973)

Pido disculpas por la mala calidad de la fotografía de esta acuarela. No la he sacado de su marco, y el cristal refleja la cámara digital. El autor me regaló este cuadro en el verano de 1973, junto con un retrato que me hizo cuando pasó unos días en la casa de mis padres en el Alto Ampurdán. Son dos barcas en la playa de Port Llançà, con el mar detrás y montañas al fondo. Para ver mejor la obra de este gran pintor, recomiendo una visita virtual al Museo Ramón Gaya en Murcia

Así como los fragmentos de El Silencio del Arte que he citado anteriormente son una apasionada oda a su maestro Velázquez –palabras profundas y quizás algo radicales, a mi parecer muy interesantes–, el estilo de su pintura, en cambio, es de una serenidad enorme. Esa mirada transparente que él admiraba en Velázquez también aparece en su propia obra. Sus palabras, habladas o escritas, podían ser muy apasionadas, pero su arte es elegante y sereno.

Cuando Ramón Gaya, Rafael Santos Torroella y mi padre hablaban de arte y de todo lo divino y lo humano, yo callaba y escuchaba, como mucho algunas veces preguntaba. Tenía 19 años y estaba estudiando Historia del Arte: era todo un privilegio poder disfrutar y aprender de esas charlas. Me alegro mucho de haber conocido a este gran artista.

martes, 30 de septiembre de 2008

Ramón Gaya: textos

Ramón Gaya

Ramón Gaya (Huerto del Conde, Murcia, 10 de octubre de 1910 – Valencia, 15 de octubre de 2005). Pintor y escritor español.

“Goya es pasión, el Greco lujuria, Velázquez inocencia, la inocencia alcanzada, realizada.
Fray Angélico también es inocente, pero su inocencia no ha sido, como la de Velázquez, alcanzada. La del Beato es una inocencia a priori, una inocencia de querubín, una inocencia que no alimenta a nadie, que no sucede.
La inocencia de Velázquez, en cambio, es una inocencia de hombre.
Goya llega muchas veces, por el camino de la pasión, a la falsedad. “Los fusilamientos de la Moncloa” es un cuadro muy apasionado, pero falso. Es casi un cartelón; tiene de cartel ese terrible afán de convencernos.
“Los fusilamientos” es un cuadro que nos necesita, que nos necesita para convencernos, y un cuadro que nos necesita no puede ser una obra profunda, sino un espectáculo, un espectáculo indecoroso.
Una obra de Shakespeare, con toda su teatralidad, no es nunca un espectáculo porque no nos necesita. Todo lo que sucede entre los personajes, aunque nosotros no estuviésemos aquí, sucedería igualmente. Se trata, pues, de una obra fatal, sin público, es decir, grande.
El Greco es todo él lujuria. ¿Cómo han podido confundirle con un místico? [...]

La sensualidad, la lujuria e incluso la pornografía pueden ser tratadas, pero no ejercidas, en una obra de arte.
Ese fue el pecado del Greco: contemplar el misticismo desde una lujuria.
Velázquez sí que fue un místico de verdad, profundo, seguro, fuerte; nada de lo que contemplan sus ojos –una gasa, una nuca, una pantorrilla, una cabellera– consiguen conquistarlo, perderlo.
A goya lo vemos hundirse en la pasión, al Greco en la sensualidad, a Velázquez en la fe.”

“Velázquez no es nunca héroe ni genio; Velázquez es simplemente la grandeza...
Siempre se creyó que Velázquez era algo así como una lente muy perfecta. Los seres terrenales, claro, no vieron en él la más mínima pasión –y la pasión es lo más alto que alcanzan esas miradas–, ni siquiera encontraron en él genio, es decir, delirio. Era, pues, un artista frío, neutral, sin pimienta, sin exaltación, sin locura, sin nada. No comprendieron que Velázquez no tenía nada de eso que ellos tanto conocen y estiman –y que son, efectivamente, los materiales que componen una gran personalidad–, porque su grandeza ya lo había quemado todo.
La grandeza quema la personalidad.”

Dos fragmentos de El Silencio del Arte, 1951. Obra Completa, Vol. 1. Valencia: Ed. Pre-Textos, 1999.

Blog recomendado: http://ramongaya.blogspot.com/