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domingo, 8 de agosto de 2010

Verde viento, verdes ramas


Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.

(Federico García Lorca, fragmento del Romance Sonámbulo)

miércoles, 29 de octubre de 2008

Álbum de Natalia II

Dibujo de G.K. Chesterton y dedicatoria:
Natalie amonesta a un niño travieso.

Poema de F. García Lorca dedicado a Natalia II, 1926

"Max Jacob es el responsable de la existencia de este álbum. Desde que, en 1926, llegó a casa y conoció a mi chica, que entonces tenía cuatro años, Max Jacob insistía en que era increíble que una señorita de esta edad no poseyese ya un álbum. Y en vista de que sus constantes amonestaciones no producían efecto, el poeta trajo el álbum a casa, llenando él la primera hoja, a la que siguieron otras de Moreno Villa, Orueta, Juan Ramón, García Lorca, Dalí, Buñuel y otros Residentes; y luego las de otros muchos a quien la niña pedía autógrafos. Pasaron unos años, y en 1936 la explosión de la guerra civil sorprendió a mi hija y a sus padres en la Residencia. Un mes después la enviábamos, sola, a Alicante, donde un torpedero inglés la llevaría a Francia. [...] Mi hija viajaba con modestísimo equipaje: un maletín en una mano, y en la otra su álbum." Alberto Jiménez Fraud, Residentes. Semblanzas y recuerdos, Alianza Editorial 1989, página 32.

Las dos reproducciones son del libro Álbum de Natalia II, Edit. Jiménez Cossío, Málaga 2000.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Un Poema de García Lorca

Federico García Lorca (1898 - 1936)

EL DIAMANTE
Noviembre de 1920
(Granada)

El diamante de una estrella
ha rayado el hondo cielo,
pájaro de luz que quiere
escapar del universo
y huye del enorme nido
donde estaba prisionero,
sin saber que lleva atada
una cadena en el cuello.

Cazadores extrahumanos
están cazando luceros,
cisnes de plata maciza
en el agua del silencio.

Los chopos niños recitan
la cartilla. Es el maestro
un chopo antiguo que mueve
tranquilo sus brazos viejos.

¡Rana, empieza tu cantar!
¡Grillo, sal de tu agujero!
Haced un bosque sonoro
con vuestras flautas. Yo vuelvo
hacia mi casa intranquilo.
Se agitan en mi cerebro
dos palomas campesinas
y en el horizonte, lejos,
se hunde el arcaduz del día.
¡Terrible noria del tiempo!

(Libro de Poemas, Alianza Editorial)