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jueves, 27 de agosto de 2009

Pablo Neruda: Un poema y una dedicatoria

El Perezoso

Continuarán viajando cosas
de metal contra las estrellas,
subirán hombres extenuados,
violentarán la suave luna
y allí fundarán sus farmacias.

En este tiempo de uva llena
el vino comienza su vida
entre el mar y las cordilleras.

En Chile bailan las cerezas
cantan las muchachas oscuras
y en las guitarras brilla el agua.

El sol toca todas las puertas
y hace milagros con el trigo.

El primer vino es rosado,
es dulce como un niño tierno,
el segundo vino es robusto
como la voz de un marinero
y el tercer vino es un topacio,
una amapola y un incendio.

Mi casa tiene mar y tierra,
mi mujer tiene grandes ojos
color de avellana silvestre,
cuando viene la noche el mar
se viste de blanco y de verde
y luego la luna en la espuma
sueña como novia marina.

No quiero cambiar de planeta.

Pablo Neruda
(Estravagario
, Ed. Losada S.A., Buenos Aires 1969, p. 156-157)

Nota: Sobre la historia de esta dedicatoria hablé en una entrada anterior.