martes, 8 de septiembre de 2009

Edward Hopper: Automat

Automat (1927), de Edward Hopper, Des Moines Art Center, Iowa.

Ya sabía que no tenía que haber aceptado la invitación. No soporto este tipo de fiestas, además hoy no estaba de humor para ver a nadie. Suerte que me he inventado una excusa y he salido en seguida. Esa música tan fuerte, la habitación llena de humo, todos gritando porque no se oía nada... Me duele la cabeza. En cuanto me tome este café busco un taxi y me voy a casa...
La verdad es que me ha gustado volver a ver a Jack, no lo veía desde la universidad. Dice que le llame, me ha dado su tarjeta. Le acompañaba una rubia con un vestido rojo muy ajustado, pero parecía muy contento de verme. Creo que le llamaré un día de estos. (Sonríe)

28 comentarios:

Elvira dijo...

Nota: He visto el título de este cuadro traducido como autómata, pero automat se refiere a un tipo de bar autoservicio donde se expende el café, otras bebidas y comida en máquinas.

Cristina dijo...

"¿Y ahora qué?"

Elvira dijo...

Muy bueno, Cristina, un pie de viñeta muy potente.

Codorníu dijo...

Elvira, gracias por tu comentario. Una pausa, no es el final.

Hasta pronto.

Elvira dijo...

Ah, pues me alegro. Hasta pronto!

molinos dijo...

Ya sabía yo que no iba a aparecer. Ha sido mala idea desde el principio. Por carta todo es fácil, está siempre el misterio de lo desconocido, imaginar al otro cómo queremos que sea o cómo nos gustaría que fuese y no cómo es. Por carta es fácil obviar lo que no nos gusta, hacer cómo que no lo hemos visto.
Ya sabía que no era buena idea quedar..y menos aqui..con todas esas ventanas por las que me habrá visto sin que yo me haya dado cuenta y se ha marchado sin ni siquiera saludarme.


Una vez más..cómo puedo ser tan pringada.

Elvira dijo...

Y eso que está muy mona con su sombrerito... A lo mejor no ha podido venir. O quizás esté afuera, no atreviéndose a entrar, porque la ha visto tan guapa que se ha acobardado.

Me ha gustado mucho tu historia, Molinos. :-)

molinos dijo...

Elvira...eres una romántica...esas cosas nunca pasan. :)

Elvira dijo...

Jajaja! No se puede ser tan romántica, es verdad. Pero me gusta imaginármelo todo tímido ahí fuera, con algo de frío, reuniendo el valor para entrar.

Pilar en Córdoba dijo...

yo la veo muy sola¡¡¡ muy frágil en un mundo impersonal y oscuro.
parece no tener a nadie, ni afuera ni adentro. en un rincón en medio de ningún lugar... en una de una ciudad que no reconoce, y en la que hace mucho frío...
está sola con su café solo, además con ese sombrerito es que la vista no le alcanza a otra cosa :)
tal vez le falte la maleta, porque es la cafetería de una estación ...

Elvira dijo...

Sí que está oscuro y frío ahí fuera, y ella muy sola, como la mayoría de los personajes que retrata Hopper.

No sé si le falta la maleta, pero ¿dónde ha puesto el guante que se ha sacado para beber el café? :-)

Pilar en Córdoba dijo...

ya le has encontrado el fallo a Hopper¡¡¡ jajaja

Elvira dijo...

No era mi intención, jaja!

La luna dijo...

¿Ves? ya empiezas a hacerte preguntas.
El guante está debajo del otro, es lo que hacemos siempre.
No hay que olvidar que el cuadro es del 31 y es de noche.
¿En el 31 salían las mujeres solas?

besos a todos

Vivian dijo...

Me gusta Hopper y me gusta el cuadro que elegiste para esta entrada, y sobretodo, me gusta la historia, es curioso como un cuadro llega a ser más que un cuadro dependiendo de la persona que lo mire, esa mujer sola, que tu ves en soledad buscada y que a mí me inspira una soledad diferente, esa de quien espera a alguien que finalmente no llegará, unas sensaciones cercanas a las de molinos…

Un beso

Elvira dijo...

Hola Luna: el cuadro es del 27, y sí, sorprende un poco ver a una mujer sola en un bar en esos años. Yo siempre me hago muchas preguntas (desde niña tenía fama de ser una preguntona, jaja!).

¿Sabes que pensé lo mismo que tú respecto al guante y me pareció que no estaba debajo de la otra mano enguantada?

Besos

Elvira dijo...

Hola Vivian: sí, tú percibes algo parecido a Molinos. Me encanta este invento de imaginar lo que está pasando en el cuadro y, como tú dices, ver lo que cada uno interpreta, las diferentes miradas.

Un beso

leo dijo...

Un cuadro que habla por sí solo, desde luego.
Me gustaría sentarme a hablar con ella...

Elvira dijo...

Sweet Leo... Seguro que a ella le gustaría. :-)

Montse dijo...

No está sola, está ajena.
Se siente como una autómata allí sentada en el café y tomándose una taza casi sin pensar. Nada le importa, nada tampoco llama su atención, está demasiado cansada y vacía, tanto que ni siquiera puede pensar y por eso no piensa o no quiere pensar.
El café está lleno de gente, se ven los globos de luz reflejados en el espejo del fondo, así que el lugar es más grande realmente, lo que pasa es que para ella ese otro mundo no existe y queda en la oscuridad. Igualmente pasa con los ventanales que dan a la calle, están en penunbra, como si afura no huviera nada.
Ella sigue ajena a todo, de hecho, es como si ni siquiera estuviera allí.

Elvira dijo...

Muy bueno, Montse. De verdad me encanta ver qué diferentes lecturas hacemos. A todas les encuentro su gracia y su razón. ¡Gracias!

Francisco Machuca dijo...

Precioso.
En Automat,una mujer está sentada sola frente a una mesa redonda,al lado de una puerta,y con una ventana de vidrio cilindrado a sus espaldas.Una de sus manos,con el guante puesto,descansa en la mesa;la otra,desnuda,sostiene una taza de café.Se muestra pensativa.Si pudiéramos conocer sus pensamientos,estos sin duda nos explicarían qué es lo que sucede en el cuadro.Pero la misma pintura da al espectador un indicio de lo que la mujer debe estar pensando:la ventana solamente refleja las filas gemelas de luces que se alejan por el techo del bar de autoservicio,nada más;no deja ver lo que pasa fuera,en la calle.El cuadro sugiere muchas cosas,pero la más obvia de todas,la más llamativa es que, si lo que la ventana refleja es verdad,entonces la escena tiene lugar en el limbo,y la mujer sentada es una ilusión.Se trata de una idea inquietante:si la mujer piensa en ella misma en este contexto,no es posible que sea feliz.Pero,desde luego,ella no piensa;es el producto de una voluntad,una ilusión,una invención del gran Hopper.

Escribo este comentario desde mi puesto triste de trabajo en donde no hay ventanas.Es espacio es cerrado y no se si pienso.Si Hopper me viera y realizara un cuadro sobre mi presencia,los espectadores futuros dirían que soy una persona que no existe.

Besos y un fuerte abrazo,de "verdad".

Elvira dijo...

Protesto enérgicamente, querido Francisco: existes y mucho (si se puede decir eso, jaja!).

Sí, podría ser el limbo (y ahora pienso que los jóvenes ni sabrán qué se suponía que era el limbo). Las hileras de luces cenitales reflejadas en la ventana dan una idea de lo poco acogedor que debía ser ese bar-autoservicio. Un lugar grande y desangelado. Es muy posible que la mujer no esté pensando en nada, tomándose el café para llenar su vacío.

Besos y un fuerte abrazo de verdad

Elvira dijo...

Por cierto, eso de que no haya ventanas hace el lugar muy triste, desde luego. Un par de veces trabajé así, y no me gustó nada. Más besos

Io dijo...

No consigo leer nada. No veo nada. Dichoso café aguado que no deja posos. En fin, le espero cinco minutos más y me voy.

Buenas noches, guapa. Que duermas bien.

Besos!

Elvira dijo...

Él no merece esos cinco minutos, pero ella está muy colada por él. :-)

Gracias por tu historia, y buenos días. Besos

Kinezoe dijo...

Esta mujer se me antoja muy preocupada, con la mente en otro lugar; tomando café casi sin ser consciente de que lo está tomando, como si fuera un "autómata". Quizá Hopper quiso hacer un pequeño juego de palabras con el título de esta obra. Y ya estoy aventurando demasiado sin tener la más mínima idea... Jeje...

La negrura del reflejo del cristal unido a lo solitaria que parece la cafetería conmueve, llega a inquietar... Me gusta.

Abrazos.

Elvira dijo...

Me sigue sorprendiendo lo mucho que cuenta y sugiere Hopper en cada uno de sus cuadros. Es único.

Abrazos