jueves, 26 de febrero de 2009

El Patito Feo

Desconozco al autor de esta foto.

“Es muy posible que una persona no pertenezca en absoluto a su familia biológica. Es muy posible que, desde un punto de vista genético, pertenezca a su familia, pero por temperamento se incorpore a otro grupo de personas.” (p. 181)

“El problema del exiliado es muy antiguo. Muchos cuentos de hadas y mitos se centran en el tema del proscrito. En tales relatos, la figura principal se siente torturada por unos acontecimientos que la rebasan, con frecuencia a causa de un doloroso descuido. [...] El tema de “El patito feo” es universal... El patito del cuento es un símbolo de la naturaleza salvaje que, cuando las circunstancias la obligan a pasar penurias nutritivas, se esfuerza instintivamente en seguir adelante ocurra lo que ocurra. La naturaleza salvaje resiste instintivamente y se agarra con fuerza, a veces con estilo y otras con torpeza.” (p. 187)

“En el cuento, las distintas criaturas de la aldea contemplan al patito “feo” y de una u otra forma lo consideran inaceptable. En realidad, no es feo, pero no se asemeja a los demás. Es tan distinto que parece una alubia negra entre un kilo de guisantes.” (p. 187)

“Cuando la cultura define minuciosamente lo que constituye el éxito o la deseable perfección en algo –el aspecto, la estatura, la fuerza, la forma, el poder adquisitivo, la economía, la virilidad, la feminidad, los buenos hijos, la buena conducta, las creencias religiosas–, en la psique de todos los miembros de esa cultura se produce una introyección de los mandatos correspondientes con el fin de que esas personas puedan acomodarse a dichos criterios.” (p. 189)

“El patito feo va de un lado para otro en busca de un lugar donde descansar. Aunque el instinto que nos indica adónde tenemos que ir no esté plenamente desarrollado, el instinto que nos induce a seguir vagando hasta encontrar lo que necesitamos permanece intacto. No obstante, en el síndrome del patito feo hay a veces una especie de patología. Uno sigue llamando a las puertas que no debe, a pesar de constarle que no tendría que hacerlo. Cuesta imaginar que una persona pueda saber qué puertas son las equivocadas cuando nunca ha sabido lo que era una puerta apropiada. Sin embargo, las puertas equivocadas son las causantes de que una persona se vuelva a sentir una vez más una proscrita.
Esta “búsqueda del amor en todos los lugares equivocados” es la reacción al exilio.” (p. 198)

“La marca distintiva de la naturaleza salvaje es su afán de salir adelante. Su perseverancia. No se trata de algo que hacemos sino de algo que somos de una manera natural e innata. Cuando no podemos prosperar, seguimos adelante hasta que podemos volver a prosperar.” (p. 205)

“Resiste. Sigue resistiendo. Haz tu trabajo. Encontrarás tu camino. Al final del cuento, los cisnes reconocen al patito como uno de los suyos antes de que él lo haga.” (p. 206)

Mujeres que corren con los lobos, Clarissa Pinkola Estés, (Ediciones B, S.A., 1998).

13 comentarios:

Montse dijo...

Este cuento siempre me ha gustado. Muchos nos hemos sentido patitos feos en alguna ocasión, cuando no encajas en según que grupo o ambiente.
Al final, como dicen los párrafos de la p.187 y la p.205, la naturaleza todo lo pone en su lugar y el patito acaba siguiendo su propio camino.
Un beso.

Io dijo...

Caray, tengo el libro ahí y ya me están entrando ganas de acabar el que tengo entre manos para empezarlo.

La última cita es toda una declaración de intenciones.Sigue resistiendo, encontrarás tu camino. Es un canto a la esperanza.

El patito feo no es rechazado por feo, sino por diferente. Las personas diferentes hacen sentir miedo al grueso de la masa social, miedo a lo desconocido, a una forma de pensamiento o vida que se aleja de sus cánones. El rechazo a los inmigrantes de algunas personas tiene una base de miedo profundo. El miedo genera odio y el odio discrimina.

Este cuento me encantó desde pequeña, me producía mucha tristeza pero, en la misma medida, me alegraba escuchar el final.

Ojalá todos los patitos feos tengan un final de cuento. Si la última cita es cierta tengo que creer que será así.

Que estupendo análisis!

Mil besos!!!

Elvira dijo...

Sí, es un cuento muy esperanzador. Un beso, Montse

Elvira dijo...

Hola Io: creo que el libro te gustará mucho. Yo lo "degusté" lentamente, como se hace con los buenos vinos.

Es que la diferencia del otro nos puede hacer cuestionarnos a nosotros mismos, y eso a muchas personas les molesta muchísimo. Creo que no sólo es miedo al otro, sino también miedo a no ser tan estupendos como nos creíamos.

Besos de buenas noches.

vuelosdelalma dijo...

Me gusta mucho porque al final del cuento el patito feo termina siendo un cisne hormoso igual o mas hermoso que los demás.

Besos enormes.

faladomi dijo...

Me gusta Clarisa Pinkola con su perspectiva de abrir caminos, dar confianza, desmitificar ficciones ancestralmente incorporadas...
Aunque tal vez, más allá de reconocer en el patito feo un cisne, a veces me pregunto hasta qué punto el cisne es tan cisne; a veces creemos que el otro es el que tiene la felicidad y sabe cómo disfrutar de ella y lo cubrimos de un halo de perfección y felicidad , sintiéndonos en inferioridad de condiciones...ni tanto ni tan calvo

un beso

Elvira dijo...

Hola Vuelos: sí, y me gusta eso que dice Clarissa P. E. de que los demás le reconocen su belleza antes de vérsela él mismo. Eso pasa a veces.

Hay bellezas aparentes que no son tales, y fealdades aparentes que son belleza según los ojos de quien mire.

Muchos besos

Elvira dijo...

Hola Faladomi: Me encanta cómo desmitifica falsos valores, ficciones, como tú dices.

Lo segundo que apuntas me parece muy interesante. ¿Habrá otro cuento que hable de eso? Da para mucho.

En el fondo se trata de la falacia de las apariencias. A ese famoso refrán de "las apariencias engañan", tan cierto, no le solemos prestar la debida atención. Se cuida más la imagen que el fondo, y se nos juzga o juzgamos por la imagen más superficial. Cuando bien pensado, creo que los que cuidan más su imagen son los que tienen más que ocultar.

Un beso

Sra de Zafón dijo...

Es verdad cuánto hace la cultura en la concepción de la belleza.
Cuando era pequeña este cuento me encantaba, todavía recuerdo experimentar el sabor de la dulce venganza por el patito. Un placer.:-)

Otro beso, jajajajaja

Elvira dijo...

Jajaja, no me imaginaba al patito vengativo, pero vaya usted a saber!!

Francisco Machuca dijo...

Un patito feo que se convertirá en un gran cisne a base de esfuerzo dentro del rechazo común por ser diferente.¡Parece mi caso!oveja negra de mi familia.Cuando era niño mi padre quería que yo fuese empresario,es decir,un hombre de acción monetaria,y,mira por donde,siempre estaba rodeado de libros y poetas.Ay,pero ahora no se si soy un gran cisne o simplemente un ratón de biblioteca.

Amo tu blog,mi querida Elvira,es tan sensible...

Besos y un fuerte abrazo.

Elvira dijo...

Las ovejas negras de las familias siempre son interesantes. No estabas hecho tú para ser empresario, y ya está. Mucho mejor para todos los que te leemos. Y seguro que eres un cisne... que frecuenta bibliotecas. De ratón, nada.

Y gracias de nuevo, querido amigo. Besos y un fuerte abrazo.

Elvira dijo...

Me ha parecido muy oportuna esta cita para esta entrada:

"¡Hay tantos seres que se sienten fracasados cada mañana porque no corresponden al arquetipo!... Ni de comportamiento, ni de belleza, ni de estatus. Pero le aseguro que hoy Cervantes no estaría en la Real Academia. A Mozart lo trataban como a un tonto. ¿A cuántas personas que nos rodean las tratamos como tontos porque no se adaptan a esta sociedad y, seguramente, valen más que nosotros?" Mauricio Wiesenthal