miércoles, 4 de enero de 2012

Paul Delvaux: Trenes

Soledad (1956)

Tren por la noche (1957)

Estación en el bosque (1960), de Paul Delvaux.

12 comentarios:

NáN dijo...

"Soledad" es uno de mis favoritos de este autor. Es impactante; verlo me produce escalofríos.

azukarillo dijo...

¿Y si te dijera que me recuerda a de Chirico...?

Sobre todo el primer cuadro, la chica de espaldas, la perspectiva de los arcos, la perspectiva forzada a un punto.

¡Y en el tercero no hay luna!

Isabel dijo...

He viajado mucho en tren y me encantan.
Es una forma distinta de representarlos, como refiriendo a la negrura del carbón de las primitivas máquinas.

Abrazos.

virgi dijo...

Misterioso, inquietante.
Un desasosiego me toca siempre con este pintor.
Muchos besos, Elvira.

Montse dijo...

Parecen cuentos, pero cuentos tenebrosos. Y en los tres hay niñas de espalda viendo pasar los trenes ¡qué raros me parecen!

Besitos.

Elvira dijo...

Hola a todos: a mí me parece misterioso, como dice Virgi, más que tenebroso. Impactante e inquietante, sí. Y es cierto, Azukarillo, a mí también me recuerda a Chirico. Respecto a la luna... igual está detrás de los árboles!

Besos y buenas noches!

azukarillo dijo...

No Elvira, no está, porque en él no hay sombras. La sombra de la luna siempre es inquietante.

María dijo...

Mmmmm!!! Me gusta muchísimo, Elvira!! Los he visto alguna vez, pero desconocía a quién pertenecía...Contigo aprendo muchísimo!!
Un beso!!

jcabezonalonso dijo...

Me alegra que nos hayas regalado esta serie de Paul Delvaux. En su realismo hay mucho onírico, inquietante.

Elvira dijo...

Hola María: no creas, yo lo descubrí hace un año o así.

Hola Jesús: sí, son inquietantes. Creo que se podría decir mucho de cada cuadro.

Besos!

Anónimo dijo...

Parece que en cualquier momento esas niñas se vayan a dar la vuelta y mostrarnos un rostro "calaveroso" Inquietante debería tener una nueva acepción, niñas delas pinturas de Delvaux :-)
Un beso, Elvira!

María, la del FB

Elvira dijo...

Yo las imagino con cara de susto, más que como calaveras. Besos, María