lunes, 2 de febrero de 2009

Hokusai (V)

Templo de Honganji en Asakusa (c. 1830)
Katsushika Hokusai (1760-1849) - 36 Vistas del Monte Fuji

17 comentarios:

femme d chocolat dijo...

Y fantástico que es, ya lo creo. Todo un hito en el mundo de la ilustración, que marcó via para otros. Incluso en el ámbito de la no ilustración.

Un abrazo

Elvira dijo...

Soy una fan!! Un abrazo

femme d chocolat dijo...

Ah, si?, ¡ qué curioso! La verdad que es estupendo

^_^

Araceli dijo...

... y además, con la naturaleza en el sentido más ampio y su contemplación como elemento constante de inspiración en el más genuino estilo oriental. Como nos gusta a los occidentales.

Io dijo...

Preciosa imagen para endulzar un lunes lluvioso.

Esos tonos transmiten mucha serenidad.

Mil besos!

Elvira dijo...

Hola Araceli: ya sabes que me gusta tu mirada artística. También soy fan de tus fotos!

Elvira dijo...

Hola Io: Sí, a mí me pasa lo mismo con los tonos de esta imagen. Y además pegan con mi blog, jaja! Muchos besos!

Sra de Zafón dijo...

Pega mucho en tu blog, Elvira, además de los colores.
A mi me gustaría vivir en una aldea de Japón, bajo un cerezo milenario, es uno de mis sueños de vaca ¿te apuntas? :-)

Elvira dijo...

Suena genial, Chusa. Aunque echaría de menos el Mediterráneo (no sé qué me da, que no puedo vivir muy lejos).

Por cierto, mi lado "jardinera inquisitiva" se pregunta: ¿existen cerezos milenarios?

Besos mediterráneos

Marise dijo...

Tienes un premio en Momentos.

Elvira dijo...

Hola Marise: me alegro de verte por aquí. ¡Mil gracias! Ahora voy a tu casa. Un abrazo

Sra de Zafón dijo...

Uno de esos documentales que veo en la 2, era sobre el último año que una pareja de ancianos cultivaba el arroz. Después de recoger la cosecha dejarían la aldea para irse a vivir con uno de sus hijos.
Los dos nos contaron como habían vivido y cultivado la tierra como sus antepasados, también nos mostraron la belleza de un cerezo gigantesco que databan en casi mil años, y cómo alguna gente de las ciudades venían a la aldea a verlo florecer. Incluso lo sacaban en la tele.
Hablaban de su modo de vida, de su integración en las estaciones y en la naturaleza, hablaban de la familia, de la belleza, de la salud, mientras compartían su última siembra con los reporteros.
El árbol de una belleza abrumadora hacía de aquella aldea un lugar bellísimo.
Recogieron la cosecha y se fueron. El árbol no volvió a florecer con la intensidad que lo hacía, hasta creo recodar que dejó de hacerlo.
Las causas, la vejez, las visitas, pero en el corazón te quedaba plantada la sospecha de que el sustento de aquel árbol era la vida que llevaban haciendo los habitantes de aquella casa durante un milenio. Cultivar arroz y no contaminar.
Hace mucho que lo vi, y lo mismo me invento algo, pero el recuerdo que tengo es que el árbol acababa por morir y la pareja de viejos volvía a vistarlo o algo así...

Besos oceánicos.

Elvira dijo...

¡Qué historia tan bonita! La volveré a leer más tarde. Mil gracias, guapa. Besos de buenas noches

Laura M. Cañamero dijo...

Me he quedado enganchada a tus palabras de presentacion del blog. Yo estoy contigo. No he podido no dejar mi huella en este lugar.
Un saludo.

rubén dijo...

Es una maravilla cómo "ordenaba" la naturaleza. Todo paisajista se retrata a sí mismo en lo que pinta, pero en este caso es especialmente cierto.

Elvira dijo...

Hola Laura: Bienvenida a esta casa. Me alegro de que hayas dejado tu huella al pasar. Un abrazo

Elvira dijo...

Hola Rubén: muy de acuerdo con lo que dices. Los fotógrafos también os retratáis al mostrarnos vuestra mirada a la realidad en vuestras fotos. Qué momento elegís, con qué encuadre, qué detalle os llama la atención, etc. Hay poesía, elegancia y belleza en tus fotos. Las aderezas con texto y con música, pero lo que más me gusta siempre son tus imágenes. Un abrazo