miércoles, 6 de julio de 2011

Mirar bien

"Una mirada amable puede cambiarte el destino"

Foto de Tim Guénard: Jordi Play

Entrevista a Tim Guénard, realizada por Ima Sanchís en La Contra de La Vanguardia de hoy (06/07/2011).

Personas buenas

La vida de Tim, narrada en Más fuerte que el odio (Gedisa), es estremecedora. Comprendes por qué cuando veía una pareja cogida de la mano, pasaba entre ellos dándoles cabezazos. Era un niño con la cara deformada por las palizas de su padre, nadie quiso adoptarlo, y fue de maltrato en maltrato. A los 12 años vivía en la calle, donde fue violado y ejerció de gigoló. Pero en la desesperanza encontró a algunas personas buenas y aprendió de ellas: "Debo mi vida a quienes la sociedad rechaza: lisiados, anormales, vagabundos". Hoy acoge en su granja a la gente que sufre. Ha venido a Barcelona invitado por la Asociación Bocata, jóvenes que reparten bocadillos por el Raval, y a dar una charla en la UB.

-He conseguido hacerme amigo de mi pasado y ese es mi pasaporte para aceptar a los otros tal cual son.

-Su vida ha sido extremadamente dura.

-Fui abandonado por mi madre a los tres años. Me dejó atado a un poste de electricidad de una carretera. Fui entregado a mi padre, alcohólico. Cuando bebía no sabía lo que hacía y me pegaba a menudo. A los cinco años me dio tal paliza que pasé tres años en un hospital y no volví a andar hasta los ocho años.

-…

-Yo no tenía visitas, observaba, miraba como aquellos adultos hablaban con cariño a los otros niños y les hacían regalos. Fue entonces cuando cometí mi primer robo.

-¿Qué robó?

-El envoltorio de un regalo. De noche me arrastraba al lavabo y me encerraba a contemplar aquel papel en el que se repetían un trenecito repleto de paquetes y un osito que imaginaba que me daba las buenas noches.

-Triste recuerdo.

-Sin visitas ni motivación, era difícil sobrevivir en una cama de hospital. Sentía celos de aquellos niños. Una noche soñé que mi padre salía de una lavadora limpio y nuevo, y venía a recogerme. Pero jamás vino. Con el tiempo mi deseo se transformó: quería recuperar las piernas para salir de allí y matarlo.

-…

-Lo que a mí me ayudó a sobrevivir no fue el amor, sino el odio; así fui cayendo en reformatorios en los que me maltrataban. Me convertí en un perro que al principio mordía porque tenía miedo, después descubrí que yo provocaba miedo a los otros. Me escapé repetidas veces y a los 12 años me instalé en la calle.

-…

-Un día me senté junto a un señor y me dormí sobre su periódico. Era el señor León, un gran regalo que recibí. Recuperaba los diarios de la basura y los leía con dificultad, siguiendo las letras con el dedo. Yo intentaba hacer lo mismo pero mi dedo no leía.

-¿El señor León era un vagabundo?

-Sí, la primera persona amable que encontré, todavía hoy tiene consecuencias en mi vida. Me enseñó a leer, nunca he podido darle las gracias, pero jamás lo olvidaré.

-¿Cuándo le cambió la suerte?

-Costó. Viví tres años en la calle. Yo creía que mi condición era normal, pero gracias a un buen policía descubrí que no lo era. Aunque me devolvió a la cárcel, me trató como a un ser humano. Yo no quería vivir, pero todas las veces que pensé en quitarme la vida me venía a la mente la mirada de aquel policía.

-…


-Doy fe de que una mirada amable puede cambiarte el destino. Es muy importante que te miren cuando tú no sabes ni mirarte a ti mismo.

-¿Cómo consiguió formar su familia?

-Un día llamé a la puerta de una casa muy bonita. Me abrió un chico y le pregunté: “¿Vives con tu padre, tu madre, hermanos?” No me respondió. Entonces le cogí la cabeza, junté su frente con la mía y le repetí la pregunta. Le cogí del brazo y me lo llevé a un bar para invitarle a una cerveza.

-Lo debía de tener aterrorizado.

-Quería saber cómo es vivir en familia y a él le divirtió contestarme. Nos hicimos amigos y me invitó a comer a su gran casa. El padre hablaba a su mujer con mucho respeto y cariño. Al despedirse me dijo que podía volver cuando quisiera.

-Qué bien.

-Me hizo un bien inmenso. “Algún día yo tendré una familia como esta”, me dije. No se puede soñar sobre algo que no se conoce. Si hoy estoy casado con una mujer a la que amo y respeto es porque un día fui invitado a la mesa de un matrimonio bien avenido. Yo soñaba con el amor, pero cuando lo veía se me hacía insoportable.

-¿Le daba rabia?

-Sí. Un día en una estación de tren vi abrazados a un padre y un hijo. No entendía lo que era aquello, pensaba que el padre estaba haciendo daño al niño.

-No era así.

-Oí como el padre le decía: "Estoy orgulloso de ti". Jamás había oído hablar a un padre así, los seguí durante horas. Yo soy un ladrón de amor, he aprendido copiando momentos de amor. Siempre que he abrazado a mis hijos me he acordado de ese hombre.

-También vio y vivió cosas terribles.

-Sí, y eso me permite ayudar a mucha gente que sufre. Soy un ejemplo para los desesperados, he creado una gran familia con todas esas personas que acojo en mi casa.

-¿Ha perdonado a su padre?


-Sí. Un día comprendí que mi peor prisión era mi odio y mi propia historia. Perdonar es darse el derecho a existir. Si quieres elevarte, tienes que soltar lastre.

-¿Qué es lo más importante que ha descubierto en su vida?

-Yo no amaba a los seres humanos y hoy me enamoran. La vida está llena de cosas feas, pero yo me fijo en las cosas hermosas. No comprendo a la gente que insiste en lo malo. Me gustaría tener la mirada de un perro.

-¿?

-Cuando era pequeño mi madrastra me obligaba a dormir en la caseta de la perra, el único ser que me miraba con amor por encima de cualquier circunstancia. A ambos nos llamaba bastardo. Me gustaría que mis amigos me recordaran con mirada de perro: "Estuviera bien o mal, Tim me miraba bien".

22 comentarios:

Tracy dijo...

¡Qué fuerrrrrte y a la vez que aleccionador!

alestedemadrid dijo...

Una historia magnífica. Me recuerda muchísimo las que cuenta Boris Cyrulnik sobre su propia vida en "los patitos feos" y con las que ha elaborado las teorías de la resiliencia, que es nuestra capacidad de reinventarnos después de situaciones terribles siempre que encontremos a alguien que nos inspire y nos haga seguir adelante. Un saludo

Elvira dijo...

Hola Aleste: sí, a mí me ha pasado lo mismo, enseguida he pensado en Boris Cyrulnik y la resiliencia de la que él habla.

Un beso

Laura Uve dijo...

Bufff!!! Qué historia, Elvira, me ha dejado espeluznada y, a la vez, admirada y esperanzada.

Un abrazo!!

Elvira dijo...

Hola Tracy: tu comentario me ha salido más tarde (cosas de Blogger). Muy aleccionador, este hombre debía tener muchas cosas buenas dentro, para que hayan sobrevivido a todas esas historias sin volverse una mala persona. Lo cual habría sido muy comprensible, la verdad.

Hola Laura: exacto, lo has resumido estupendamente.

Un abrazo a las dos

Anónimo dijo...

¡Y no olvidemos lo que él dice: una mirada amable puede cambiarte el destino!
Es "desde nuestro lado" desde donde creo que también hay que leerle.
¡Bendito sea!
Un beso
Mina

Andrés dijo...

¡Caray! (vaya vida) Abrazo, A.

Isabel dijo...

historias como esta hace que sigamos confiando en el ser humano.

Besos.

Kova d Onga dijo...

Me quedo con esta frase de Guénard:
Es muy importante que te miren cuando tú no sabes ni mirarte a ti mismo.
Gracias Elvira por esta historia; aprendemos cada día algo nuevo y valioso que nos enseña a vivir dignamente.
Kova

adelaida dijo...

Un ejemplo de lo que es el ser humano.
Me quedo con su frase:

LA VIDA ESTÁ LLENA DE COSAS FEAS, PERO YO ME FIJO EN LAS COSAS HERMOSAS.

Un beso

Montse dijo...

Es una historia impresionante!
Nos da una lección de vida a todos, que el amor se abre paso en medio de tanto sufrimiento y es lo único que nos hace humanos.
"No se puede soñar sobre algo que no se conoce"

Gracias por acercarnos esta historia.
Besos.

Kingfisher dijo...

Gracias,ELvira, por enlazarnos a estas entrevistas tan interesantes. dos historias diferentes pero dos miradas parecidas, agarrandose a lo bello y lo bueno que tiene la vida. El sobreponerte a tu pasado y poder escapar de lo que el destino te deparaba es admirable, ademas de una cuestion de suerte (no todo el mundo cuenta con habilidades emocionales,inteletuales...y personas clave en su vida) y con todo no se si en algunos casos uno puede digerir todo lo que ha vivido o de vez en cuando los fantasmas pasan a visitarte...
Un saludo, elvira.Me encanta tu blog.

Elvira dijo...

Hola Mina: una mirada amable tiene mucho poder, y parece que a veces lo olvidamos.

Hola Andrés: ¡vaya vida y menuda fuerza para sobreponerse como lo ha hecho!

Hola Isabel: sí, desde luego.

Hola Kova d Onga: ¡Qué importante es saberse mirar uno mismo bien! No solo a los demás.

Hola Adelaida: esta frase, viniendo de quien viene (que ha enfrentado valientemente sus problemas en vez de amargarse o huir de ellos), me parece doblemente válida.

Hola Montse: me gusta la frase que has resaltado. Muy buena.

Hola Kingfisher: este hombre ha tenido grandes desgracias y una gran capacidad para superarlas. Yo no lo llamaría suerte, pero sí es cierto que tenía un gran potencial y lo ha sabido sacar a la superficie, a pesar de todo.
Sí, yo creo que a veces las viejas historias vuelven a visitarte.
Y gracias!!

Besos a todos

Kaplan dijo...

Estoy impresionado y conmovido. Como siempre, el ser humano es capaz de asombrar por el horror que puede causar, e también por su grandeza y generosidade.
Aprendamos.

Elvira dijo...

Tienes mucha razón, Kaplan.

Saludos

Reyes dijo...

Se me había pasado esta historia por alto y menos mal que vuelvo ahora para aprender .
Tremendo , aunque hay q entender que no todos los seres tienen la suerte de poder salvarse ; con ciertas vivencias es fácil caer en el odio.
Este hombre no, y ha decidido repartir su trozo de conciencia.
Me ha encantado.
Un beso, Elvira.

Elvira dijo...

"Repartir su trozo de conciencia", es verdad, Reyes. Me alegra que te haya gustado tanto como a mí. Besos

Cristi dijo...

Hola, Elvira:

Yo leí su libro y me encanto; y también he compartido un fragmento, y una entrevista qué le hicieron en verdad ha sido un gran sobreviviente un gran ejemplo. (...)

Y espero tomar su ejemplo es decir mirar a todo el mundo qué se cruce por mi camino con ojitos de perro; me alegra mucho visitar tu blog vaya te tenía olvidada, ahora tengo otro blog qué hice sobre la biblioteca escolar dónde trabajé de voluntaria: aprovecho y dejó el vínculo en ese blog suelo compartir fragmentos de revistas y libros; es decir todo lo qué tenga q. ver con la educación de las niñas y niños, ya que la educación no es nada fácil...,¡y también he compartido los trabajo de los pequeños usarios/as, de los talleres qué yo les hice!


http://colegioamapola.blogspot.com/


¡Besos para ti!




Un abrazo.

Elvira dijo...

Hola Cristi: yo estoy pensando en comprar ese libro.

Pues luego voy a visitarte a tu nuevo blog.

Besos

Josélez dijo...

Alucinante. Desde luego toda una lección para todos. Ahora ya sé que pondré mirada de perro a menudo o al menos lo intentaré a partir de ahora.

Besos

Elvira dijo...

Todos tendríamos que aprender de él. Hay que intentarlo al menos. Besos

BUENAS NOTICIAS dijo...

Preciosa historia. El titular lo clava, es increíble lo que puede hacer una mirada amable o cualquier gesto de amor en una persona. Deberíamos recordarlo siempre.
Gracias, Elvira.