sábado, 6 de diciembre de 2008

Rilke: Cartas a un joven poeta (II)

"Las obras de arte son de una infinita soledad, y con nada se pueden alcanzar menos que con la crítica. Sólo el amor puede captarlas y retenerlas, y sólo él puede tener razón frente a ellas. Dése siempre la razón a usted mismo y a su sentir, contra todas esas estipulaciones, disquisiciones e introducciones: aunque no tenga razón, el natural crecimiento de su vida interior le llevará, despacio y con el tiempo, a otros reconocimientos. Deje usted a sus juicios su propia evolución silenciosa, intacta, que, como todo progreso, debe venir hondamente desde dentro, y no puede apremiarse ni favorecerse con nada. Todo es gestar y luego parir. Dejar cumplirse toda impresión y todo germen de un sentir totalmente en sí, en lo oscuro, en lo indecible, en lo inconsciente, en lo inaccesible al propio entendimiento, y aguardar con honda humildad y paciencia la hora del descenso de una nueva claridad: esto es lo único que se llama vivir como artista, en la comprensión como en la creación."

Rainer Maria Rilke, Cartas a un joven poeta, Alianza Editorial, 2008, página 37.

2 comentarios:

ana de la robla dijo...

La soledad: la tortura y el aire del artista... Este Rilke es demasiado.
Beso.

Elvira Coderch dijo...

Y pensar que aunque lo conocía no había leído este libro hasta hace unos días... Quizás lo aprecio mejor ahora. Cada libro tiene su momento. Beso.