lunes, 1 de diciembre de 2008

Entre dos aguas

¿Quién no ha escuchado y disfrutado en innumerables ocasiones esta famosa composición de Paco de Lucía?
Su nombre real es Francisco Sánchez Gómez, y nació en Algeciras el 21 de Diciembre de 1947.

Puro arte flamenco. Cuando escucho su música me da pudor volver a coger la guitarra... pero la vuelvo a tocar, aunque no tan a menudo como cuando era veinteañera.

Web oficial de Paco de Lucía.

4 comentarios:

Juanjo Albors dijo...

¡No me hables de guitarras! Hace ya años me decidí a saldar una cuenta pendiente con el aprendizaje de ese maravilloso instrumento. Nada, sólo pretendía aprender algunos acordes. Cuando ví que los animales que me rodeaban (en sentido literal, la familia se mostraba más compasiva) huían despavoridos cuando me veían cogerla para interpretar (sic) una y otra vez las mismas notas, decidí olvidar mis ínfulas interpretativas (sic, de nuevo). Y eso que llegué a tener los dedos casi en carne viva. Fue una buena lección sobre las limitaciones humanas y su aplicación empírica.

Al cabo de unos días, los inteligentes animales volvieron al calor y a la paz del hogar.

Elvira Coderch dijo...

Sí, cuando uno ha dejado de tocar la guitarra un tiempo y vuelve a hacerlo, los dedos, que han perdido los callos, duelen muchísimo, igual que a un novato. Yo de joven pasaba muchas horas, y aunque he perdido práctica, al cabo de un rato de tocar parece que los dedos se acuerdan solos. Pero duelen...!!!

Siento que a tus animales no les gustara tu música. No recuerdo que a nuestro fox terrier (¡qué mal genio tenía!) le afectase mi música, ni para bien ni para mal.

Juanjo Albors dijo...

¡Cielos! ¡"ese" fox terrier! Presumo de congeniar con los animales más que con las personas por aquello de que, si sabes interpretarlos, ellos no disimulan ... ¡pero ese irascible Tío Gilito con cuatro patas!

Inteligente sí era, desde luego, quizás de ahí su "mal genio" (eufemísmo en este caso).

Pero ahora que has contado lo de las sesiones de guitarra quizá deberíamos comprender al pobre animal.

Por cierto ¿cómo se llamaba?

Elvira Coderch dijo...

¡Oye! ¿Me estás diciendo que nuestro perro era irascible por culpa de mi guitarra? ¡De eso nada!

Sí que tenía genio, mucho, pero era muy divertido con los de la casa y con los que él decidía que eran sus amigos. Se llamaba Rif, como unas montañas de Marruecos. No era el primer Rif en la familia, por lo visto.