lunes, 22 de diciembre de 2008

Camboya (II)

Fotografías: Lucía Hernández Coderch

Una escuela en la provincia de Pursat: 1.-La hora de la comida; 2.-El recreo; 3.-Mirando con curiosidad a "la fotógrafa" blanca.

23 comentarios:

Elvira Coderch dijo...

¿Se nota que estoy muy orgullosa de mi hija? Para los que llegaron hace poco a este blog: está en Camboya, trabajando como voluntaria. Mil besos para ella y para esos niños también.

Kaken dijo...

Mil besos para ella, los niños, pero también para tí.

¿Qué educación habrá recibido una chica que se lanza al mundo buscando la sonrisa de un niño?.

¿Cómo serán sus padres?.

Un abrazo

Elvira Coderch dijo...

Mil gracias, guapa. Yo también necesito esos besos porque la echo muchísimo de menos. He intentado educarla lo mejor que he sabido, pero ella me lo ponía muy fácil. Otro abrazo muy fuerte para ti.

Juan dijo...

Aunque estoy seguro que Kaken suscribiría el mensaje anterior, por error (eso de compartir el mismo ordenador tiene estos problemas), era mío el mensaje. Lo siento por el error. Pero me ha gustado que me llamen guapa, jajajajajaja.

Un abrazo Elvira

Elvira Coderch dijo...

Pues guapo, jajaja! Un abrazo.

Cristina dijo...

Gracias a ti y a tu hija por compartir las fotos con nosotros. Como las anteriores, impresionantes en todos los sentidos. Y los niños guapísimos.

Elvira Coderch dijo...

Gracias, Cristina. Sí que son muy guapos.

Ayer no disfruté bien de la película que te comenté pues no había manera de ponerla en versión original :(

F.Javier Dorrego Mendez dijo...

Unas imágenes muy emotivas, trasmiten ternura. Admiro a las personas que como tu hija, dedican su esfuerzo a ayudar a los demás, seguro que te hace sentir orgullosa. Un abrazo

Elvira Coderch dijo...

Yo también las admiro mucho. Gracias por tu comentario, Javier. Un abrazo.

ana de la robla dijo...

Jo, qué bonito. De verdad. A mí estas cosas me enternecen. Y ese tipo de personas, como tu hija, son las que de verdad me hacen sentir pequeña. Un gran beso.

Elvira Coderch dijo...

Otro gran beso y gracias, Ana.

Montse dijo...

¡Orgullosísima tienes que estar!
Magnífica labor la de tu hija, llevando amor y ternura a esos niños, así que un beso para ella.
Un beso muy fuerte para tí, por ser así y muchísimos besitos a esos encantadores niños.

Elvira Coderch dijo...

Mucho, mucho, Montse, Gracias por tus palabras y muchos besos.

Sra de Zafón dijo...

Elvira me encantaría que me contases que sientes hacia esta hija tuya, y sus elecciones y decisiones, además de amor y orgullo.
A lo mejor lo tienes escrito en alguna entrada y yo, recién llegada, me lo perdí.
La conjunción del amor de madre y la satisfacción ,por cómo va eligiendo tu hija vivir, tiene que tener una dosis de renuncia por tu parte tan enorme como el mismo amor. Ya sé que en eso cosiste ser madre, o padre, pero no es tan frecuente que sea así...
Me encantaría leerte...

Elvira Coderch dijo...

Ay, Chusa, ¿por dónde empiezo? Me encanta que vuele, que siga el camino tan bonito que ha elegido, y a la vez la echo muchísimo de menos, como es lógico. Creo que cuando queremos no debemos atar ni manipular, o al menos intentar no hacerlo. Al contrario, se trata de colaborar para que la otra persona sea más ella misma, soplar viento en sus velas y poner gasolina en su motor.

Y lo que siento es que mi hija es lo más bonito que me ha pasado en la vida. He aprendido muchísimo con ella y de ella, a querer de otra manera, y también a quererme más y mejor. Si los hijos son un poco nuestros espejos, me veo más guapa gracias a ella. Y eso es un regalazo. Las relaciones bonitas de verdad hacen mejores a las dos personas que las viven.

A las amigas que tienen un nuevo novio, siempre les digo que si las veo más contentas y más ellas mismas que nunca, ya me cae bien el novio, aunque todavía no me lo hayan presentado. Buena señal, no necesito saber más. Y lo mismo pasa en todas las relaciones, creo yo.

Me has tirado de la lengua... Pero con las historias tan bonitas y profundas que nos cuentas, no podía dejarte sin respuesta. Me encanta leerte (además, una persona muy cercana murió de E.L.A. y tu último relato me ha conmovido especialmente).

Gracias y muchos besos.

Io dijo...

Grande Lucía y grande tú por tejerle alas tan hermosas...

Un millón de besos.

Elvira Coderch dijo...

Gracias por tus palabras, Io. Mil besos

antonio pascual dijo...

Me parece algo extraordinario que una persona tan jóven tenga tan claro a lo que quiere entregarse, y que no es poco, al servicio de los más necesitados. Esta es una vocación que entraña un gran compromiso con la vida, pero estoy seguro que las cualidades humanas que posee tu hija harán fácil su trabajo.
Animo y un fuerte abrazo.

Elvira Coderch dijo...

Hola Antonio: ¡Qué gusto verte por aquí! Muchas gracias por tus palabras y un fuerte abrazo.

Sra de Zafón dijo...

Muchas gracias Elvira.
Yo también tengo el mismo barómetro que tú para las relaciones. Cuando alguien que está con otra persona se siente con más ganas de volar que nunca me da igual como sea el otro, a qué se dedique o qué dedique el tiempo libre, ver a una persona más contenta y capaz es la medida.
No se dá con mucha frecuencia, la verdad...
conseguir que tus hijos sean buena gente: respetuosos, solidarios, valientes y libres es el mejor de los méritos,por más que los echemos de menos...
Muchos besos para esa mamá y esa hija y muchas gracias por contárnoslo.

Elvira dijo...

Muchas gracias, Chusa. Y mil besos para ti, tu manzanilla, tus árboles, tu mar y tus seres queridos.

emetorr1714 dijo...

Kaken, perdón Juan, quería saber como serían sus padres, yo Elvira no te conozco, hace una semana que te sigo,pero por lo poco que sé y los comentarios que recibes, no hace falta saber nada más de tí. Un abrazo.
Fandestéphane.

Elvira dijo...

Muchas gracias, Fandestéphane. Un abrazo